lunes, 27 de diciembre de 2010


- Estabas enamorada?

- Sólo por la noche. Él no entendía nada de mí. Sólo mi cuerpo. Y yo entendía el suyo. De día le despreciaba, pero no podía vivir sin él. Me traicionaba, me humillaba y después con un beso le perdonaba todo. Una noche no volvió. Se había ido con otra. Sin una palabra. Pero con las prisas, se olvidó la pistola.
Yo pensaba:¿Me disparo o le disparo a él? Pero de repente me vi frente al espejo y empecé a cepillarme, así, despacio, pasada a pasada y se me iban deshaciendo los rizos (…) con la centésima pasada el pelo estaba liso. Me miré. Él ya no tenía poder sobre mí. Era otra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario